Japón: Sangre y Pétalos de Cerezos

La flora del bosque templado caducifolio del Japón es sumamente diversa e interesante, pues en tan sólo un territorio cinco veces menor que la República Mexicana se encuentra una biodiversidad en flora únicamente superada en total por la de China suroriental dentro del mundo templado, y una de las más elevadas en términos de especies diferentes por superficie territorial total, pues sólo la flora arbórea posee 139 especies nativas divididas entre 53 géneros, frente a las 155 especies de árboles en 66 géneros dentro de Norteamérica oriental, una región inmensa de 2,500,000 kilómetros cuadrados.

Ubicación geográfica de los bosques templados caducifolios dentro del Japón. Clave: 7.- Bosques mixtos caducifolios de Hokkaido; 5. – Bosques mixtos montanos de Nihonkai (Mar del Japón); 3. – Bosques mixtos montanos de Taiheiyo (el Océano Pacífico).
Arashiyama, en las afueras de Kyoto, centro de Honshu.
Alpes japoneses, prefectura de Nagano, centro de Honshu.
Puente de Jogakura, prefectura de Kyoto, centro de Honshu.

La proporción de especies arbóreas con respecto al total de la flora también es sobresaliente, siendo de 1 a 10.14, y el número de plantas con flores indígenas, así como de criptógamas vasculares (las cuales incluyen a hongos, helechos, musgos, líquenes y cicadáceas) totaliza más de 2,500 especies. Aún más destacable es la gran proporción de plantas leñosas con respecto al total de la flora, pues aparecen no menos de 325 especies de arbustos, o 550 especies de leñosas en total, una de ellas por cada 4.55 especies de la flora nativa en completo, teniendo comparación en cuanto a riqueza proporcional de especies al área de extensión sólamente, dentro de los ecosistemas templados de Norteamérica, con los bosques mesófilos de montaña de la Sierra Madre Oriental y las serranías del sur de México.

Koshinetsu, región de Chubu, centro-norte de Honshu.
Miyagi, región de Tohoku, noreste de Honshu.
Garganta de Naruko, prefectura de Miyagi, noreste de Honshu.
Montes Shirakami, prefectura de Akita, región de Tohoku, norte de Honshu.

Aún a  nivel paisajístico, la agregación de especies arborescentes en el Japón es el signo más sorprendente de los bosques de aquel país, lo cual es más notable en la isla de Hokkaido, en el extremo norte del archipiélago nipón, y hogar de poco más del 50% de la extensión forestal de esa nación. En dicha ínsula probablemente crecen más especies de árboles distintas  naturalmente dentro de una pequeña área que en cualquier otra parte fuera de la zona intertropical, con la excepción quizá de la cuenca inferior del río Ohio, en donde, dentro de unas pocas hectáreas del sur de Indiana, se han llegado a contabilizar no menos de 75 especies de árboles divididos en 36 géneros distintos.

Hayedo de hayas japonesas (Fagus crenata) en la prefectura de Aomori, región de Tohoku, norte de Honshu.
Garganta de Sandankyo, prefectura de Hiroshima, región de Chugoku, suroeste de Honshu.
Bosque mixto caducifolio en la prefectura de Kagawa, norte de Shikoku.
Tierras altas de Hiruzen, prefectura de Okayama, suroeste de Honshu.

A pesar de que el primero en estudiar con cierto detalle la flora de las islas niponas fue el profesor estadounidense Asa Grey, el cual trazó numerosos y reales paralelismos entre las floras del bosque caducifolio oriental de América del Norte y aquella perteneciente a la región Japón – Manchuria (norte de China y extremo Sureste de Rusia), lo hizo incluyendo numerosas especies de Corea así como del centro y sur de China introducidas al Japón, error que también cometieron investigadores y viajeros a las islas japonesas como el naturalista sueco Carl Peter Thunberg o el médico y botánico alemán Philipp Franz von Siebold.

Shiobara, prefectura de Tochigi, región de Kanto, centro de Honshu.
Shirakami Sanchi (“Área montañosa del dios blanco”), prefecturas de Akita y Aomori, norte de Honshu.
Valle de Takase, Kyoto, centro de Honshu.
Urabandai, prefectura de Fukushima, centro-norte de Honshu.

El primero en establecer las características de la flora templada nipona con mayor lujo de detalle (aunque no sin un gran número de imprecisiones que serían posteriormente resueltas por los avances en botánica local) fue el profesor Charles S. Sargent, director del arboretum Arnold de la Universidad de Harvard en Cambridge, Massachussetts, quien en 1894 publicó su libro “Forest Flora of Japan” (Flora Boscosa del Japón), producto de su estadía en Japón a lo largo de las montañas centrales de Honshu (la isla principal y mayor de esa nación) hasta la región central de Hokkaido. Fue a la sazón de una visita a la entonces recién fundada ciudad septentrional de Sapporo que el profesor Sargent dió cuenta en una colina ascendente cercana a esa ciudad, a una altitud de apenas 152 m. sobre el nivel del mar, de un muy diverso bosque en donde apreció las siguientes especies arbóreas: Magnolia japonesa de hojas grandes (Magnolia obovata); árbol katsura (Cercidiphyllum japonicum); tilo japonés (Tilia japonica); alcornoque de Amur (Phellodendron amurense); roble de Mongolia (Quercus crispula); castaño japonés (Castanea crenata); arce amarillo (Acer pictum); magnolia del norte del Japón (Magnolia kobus); tilo de Miquel (Tilia miqueliana); olmo japonés (Ulmus davidiana var. japonica); fresno de Manchuria (Fraxinus mandshurica); árbol espinoso del aceite de ricino (Kalopanax septemlobus); pinabete de Yezo (Picea jezoensis); arce palmado japonés (Accer palmatum); abeto de las Sajalín (Abies sachalinensis); abedúl de Ermann (Betula ermanni); nogal del Japón (Juglans ailanthifolia); carpe coreano (Carpinus laxiflora); abedúl de Maximowicz (Betula maximowicziana); arce “luna llena” (Acer japonicum); olmo de Manchuria (Ulmus laciniata); palofierro japonés (Ostrya japonica); tremolera (Populus tremula) y abedúl blanco oriental (Betula platyphylla).

Haya japonesa (Fagus crenata).
Roble de Mongolia (Quercus crispula).
Magnolia japonesa de hojas grandes (Magnolia obovata).
Árbol katsura (Cercidiphyllum japonicum).
Arce de Siebold (Acer sieboldianum).

A apenas poco más de 8 kilómetros de dicha colina se hallaron, además de las especies anteriores, fresno japonés (Fraxinus lanuginosa); arce candil (Acer caudatum); roble imperial japonés (Quercus dentata); aliso del Japón (Alnus japonica); roble de hojas aserradas (Quercus serrata); arce de Manchuria (Acer ginnala), chopo de Maximowicz (Populus maximowiczii) y sauces (Salix subfragilis; S. caprea; S. stipularis; S. acutifolia; S. viminalis). En total, 62 especies y variedades, o más de una cuarta parte de todos los árboles del Japón, que se conglomeran en una zona de unos pocos kilómetros cuadrados a la latitud de Nueva Inglaterra, en donde, en las inmensas tierras al norte del Cabo Cod, hay apenas alrededor del mismo número de árboles.

Roble imperial japonés (Quercus dentata).
Tilo de Miquel (Tilia miqueliana).
Arce amarillo (Acer pictum).
Árbol espinoso del aceite de ricino (Kalopanax septemlobus).
Abedúl de Schmidt (Betula schmidtii).

Pese a que el Japón es más rico en especies arbóreas que el oriente norteamericano, éste último lleva la delantera en cuanto a géneros de árboles se refiere, con 134 frente a 99. Cuarenta y cuatro géneros tienen especies arborescentes en ambas regiones; 45 géneros con representantes japoneses no tienen uno solo en la flora norteamericana del Este, y 38 géneros representados en ésta región no tienen correspondencia dentro del Japón. Unos pocos géneros, cinco en Norteamérica del Este y siete en Japón, están representados por árboles en una región y por arbustos en la otra. Entre los géneros arborescentes endémicos al oriente norteamericano están contenidos Asimina, Koeberlinia, Cliftonia, Ungnadia, Robinia, Pinckneya, Oxydendrum, Mohrodendron, Planera, Toxylon, Franklinia, Leitneria y Taxodium, 13 en total, mientras que en Japón sólo hay cinco: Cercidiphyllum, Trochodendron, Platycarya, Cryptomeria y Sciadopitys.

Roble blanco oriental (Quercus aliena).
Haya negra (Fagus japonica).
Falso castaño japonés (Aesculus turbinata).
Abedúl de Maximowicz (Betula maximowicziana).
Arce hoja de enredadera (Acer cissifolium).

Hoy, como en tiempos del doctor Sargent, la gran mayoría del Japón está urbanizado o utilizado con fines agropecuarios, especialmente en las islas de Honshu, Shikoku (Sureste) y Kyushu (sur y suroeste del país), las laderas bajas y medias de las montañas, así como los valles enmedio de las mismas, han estado cultivadas por milenios por arrozales, trigales, sembradíos de soya y huertos de árboles frutales. Es gracias a la naturaleza relativamente bien preservada de la isla norteña de Hokkaido, por la inaccesibilidad de las grandes alturas montañosas del centro y sur del país, así como por los numerosos templos budistas, cuya filosofía religiosa implica el cuidado y la comunión con la naturaleza en su estado más puro posible, que podemos tener una buena perspectiva de la vegetación original del bosque templado caducifolio de las islas japonesas, el cual, pese a los evidentes paralelismos en especies y fisonomía con el oriente de Norteamérica, tiene mucho más en común con florestas del mismo tipo en Siberia suroriental así como con Europa Occidental y Central.

Roble de hojas aserradas (Quercus serrata).
Arce palmado japonés (Accer palmatum).
Olmo japonés (Ulmus davidiana var. japonica).
Alcornoque de Amur (Phellodendron amurense).
arce de Miyabe (Acer miyabei).

Los roble rojos americanos (sección Eriotrobalanus) están totalmente ausentes del paisaje nipón, y no hay nada semejante a los robles castaños (subección Prinoides), muy comúnes en las laderas secas o en los subsuelos arenosos o rocosos con poca retención de agua. Los robles blancos, muy abundantes y dominantes en Japón, no están relacionadas con las formas americanas, sino con las europeas; los robles de la subsección Cerroides son exclusivas del Viejo Mundo, mientras que los abundantísimos robles siempre verdes del sur y las tierras bajas de la isla de Honshu tienen afinidad con formas asiáticas, y no con aquellas que dominan la costa del Golfo y atlántica meridional de los Estados Unidos.

Nogal del Japón (Juglans ailanthifolia).
Castaño japonés (Castanea crenata).
Magnolia del norte del Japón (Magnolia kobus).
Arce “luna llena” (Acer japonicum).

Muchos de los árboles familiares de la Norteamérica oriental están ausentes de manera nativa en Japón: El liriodendro, el paw-paw o banana de pradera, la ptelea u olmo de agua, la gordonia, la cyrilla, la cliftonia, el falso castaño de Texas (Ungnadia), el mezquite, la robinia, el palo amarillo (Cladrastis), el cafetero de Kentucky (Gymnocladus), el liquidámbar, el manzanillo (Nyssa), las lauráceas del género Persea (como el aguacate o la magnolia roja), el oxidendro (Oxydendrum),  el naranjero de Osage (Maclura), las azaleas y laureles de montaña (Kalmia), el Sassafras, el sicómoro (Platanus), las hicorias (Carya), el nogal negro y el caducifolio cirpés calvo (Taxodium). Los arces guardan estrecho parentesco con tipos del Hemisferio Oriental, especialmente con aquellos de Europa y Extremo Oriente, y distan mucho en general del noble porte, altura y robustez de las especies americanas.

Abeto momi (Abies firma).
Roble-alcornoque chino (Quercus variabilis).
Abeto de Douglas japonés (Pseudotsuga japonica).
Nogal alado japonés (Pterocarya rhoifolia).

Los castaños son de la variedad asiática oriental, y representan árboles retorcidos y bajos parecidos a manzanos algo grandes, ocupando el estrato inferior del dosel boscoso, mientras que antiguamente el castaño americano era un coloso de 30 a 45 m. de alto dominante en bosques mésicos de valles y seco-mésicos de laderas montañosas a lo largo de los Apalaches. Las dos especies de hayas, aunque dentro del subgénero Fagus como el haya americana, poseen una morfología y ecología más bien similares a las exhibidas por las especies europeas y del Medio Oriente como Fagus sylvatica (el haya europea) y Fagus orientalis (el haya oriental o del Asia Menor). Los abedúles, los tilos, fresnos, sauces, almeces, alisos, álamos y alerces son todos de tipos y subgéneros del Viejo Mundo.

Pino rojo japonés (Pinus densiflora).
Tilo japonés (Tilia japonica).
Árbol de la cera japonés (Toxicodendron succedaneum).
Abedúl dulce del Japón (Betula grossa).
Cerezo japonés (Cerasus jamasakura).

En contraste, no encontramos en los bosques de América del Norte, en cualquiera de sus puntos cardinales, árboles katsura (Cercidiphyllum), eupteleas (arbolillos exclusivos del Asia oriental e India), árboles del té (Camellia), Trochodendron, Idesia, Ternstroemiaceae (Ternstroemia, Cleyera, Eurya), alcornoques de Manchuria (Phellodendron), Hovenia, Euscaphis, mimosas (Albizzia), Distylium, árbol espinoso del aceite de ricino (Kalopanax), Syringa, y lauráceas como el alcanfor (Cinnamomum), Machilus, Cryptocarya y Achitinbodaphne. Tampoco existen las especies arborescentes (unas 7 u 8) de los fragantes individuos del género Lindera, y que en Norteamérica están representados por sólo dos especies de distribución  relativamente amplia pero con una presencia secundaria en el estrato arbustivo de los bosques nativos; el Japón tiene muchos géneros arborescentes de la famila de la Nochebuena (Euphorbiaceae), como los bojes (Buxus), Daphnifyllum, Alleurites, Mallotus, Excoecaria, la zelkova del Japón (Zelkova), Aphananthe, Broussonetia y Debregeasia, así como géneros muy primitivos y relictuales del Terciario de la familia de los nogales (Juglandaceae) como los nogales alados (Pterocarya) o Platycarya, o las coníferas endémicas como el ciprés sugi (Cryptomeria), Cephalotaxus y Sciadopitys.

Pino negro japonés (Pinus thunbergii).
Nogal espiga (Platycarya strobilacea).
Olmo de Manchuria (Ulmus laciniata).
Carpe coreano (Carpinus laxiflora).
Palofierro japonés (Ostrya japonica).

Las dos regiones poseen en común falsos castaños (Aesculus) y magnolias (Magnolia), los cuales tienen  más especies e individuos en Norteamérica que en Japón. Los zumaques son muy similares en ambas zonas, los mismo que los avellanos de la bruja (Hamamelis) y los bastones del diablo (Aralia) de formas arborescentes. El nogal japonés es muy parecido en hábito y requerimientos ambientales al nogal blanco americano (Juglans cinerea) de Nueva Inglaterra y los estados de los Grandes Lagos. El arbovitae japonés (Thuja), las dos especies de falso ciprés (Chamaecyparis), los pinabetes (Picea) y abetos (Abies), se asemejan a las especies correpondientes del Oeste de América del Norte, lo cual es consistente con numerosos hallazgos fósiles que indican una mezcla entre las floras del occidente y el oriente del subcontinente hasta el Mioceno, cuando la elevación de las Rocallosas y otros sistemas montañosos del Pacífico provocó el enfriamiento y la mayor sequedad del clima, separando ambas floras por las Grandes Planicies centrales. La torreya (Torreya) es compartida por ambas regiones, pero mientras que en Norteamérica oriental es un árbol muy local y de escasa presencia, en el Japón es abundante en los sistemas montañosos del centro y el sur del país.

Roble dientes de sierra (Quercus acutissima).
Cercidiphyllum magnificum.
Stewartia japonesa (Stewartia pseudocamellia).
Cerezo de Sargent (Cerasus sargentii).

Aparte del carácter de las espcies en una y otra zonas, así como de aquellas exclusivas de cada región, hay muchos otros aspectos de la vegetación que separan a estas dos zonas biogeográficas. Para empezar, el número de especies de hoja ancha siempre verdes es mayor en Japón que en el oriente norteamericano, pues la primera región posee 50 especies en la primera frente a 20 en la segunda (la cual excluye a la tropical punta meridional de Florida); éste tipo de flora siempre verde se extiende más al norte en el Japón, en donde, incluso a la latitud de Tokyo (aproximadamente 35° N) la vegetación natural y el aspecto del páisaje es de un bosque subtropícal de hojas anchas perennes; así mismo, el número de arbustos siemrpe verdes es mucho mayor en tierras niponas que en el sureste norteamericano, y se extienden mucho más al norte en las islas japonesas en virtud de la cálida corriente del Mar del Japón que fluye desde el cálido Pacífico meridional, así como por la poca anchura y situación insular del país, que permite un calentamiento mayor de la tierra además de mitigar las variaciones estacionales de temperatura, cosa que no ocurre en los Estados Unidos orientales debido a la gran continentalidad y la ausencia de importantes influencias marinas.

Abeto de Nikko (Abies homolepis).
Abedúl de Ermann (Betula ermanii).
Pinabete japonés (Picea maximowiczii).
Serbal japonés (Sorbus commixta).

Es muy notable la escasez y el bajo número de especies de pinos (Pinus) en el Japón , especialmente hacia el norte de la isla principal de Honshu y  en Hokkaido, cuando se le compara con su presencia y el  número de especies que existen en el bosque templado caducifolio oriental norteamericano, en el que existen 13 especies de pinos, frente a sólo 5 en Japón, en donde sólo dos especies de ellas alcanzan dimensiones al menos respetables.  Los falsos abetos (Tsuga), que en Japón constituyen extensos bosques, muchas veces en rodales puros de las altas montañas por encima de los 1,524 metros sobre el nivel del mar, son un elemento común aunque distribuido en forma de individuos o pequeños grupos sobre suelos mésicos ricos en materia orgánica en valles, cuencas protegidas, cañadas y barrancos dentro de los bosques deciduos templados de América del Norte oriental. En contraste, mientras que los abetos y pinabetes forman bosques inmensos continuos que casi excluyen a otras especies en los bosques boreales del continente americano en el Japón aparecen como individuos mezclados con las especies de hojas anchas deciduas justo por debajo de los bosques de falsos abetos, salvo en el centro y norte de Hokkaido, donde existen extensos bosques de coníferas de pinabete de Yezo (Picea jezoensis) y abeto de las Sajalín (Abies sachalinensis).

Abeto de Veitch (Abies veitchii).
Abedúl blanco asiático (Betula platyphylla var. japonica).
Pinabete de Koyama (Picea koyamae).
Arce candil (Acer caudatum).

Los abedúles son más comunes en los bosques caducifolios templados japoneses que incluso en la taiga americana, y las riberas aparecen tapizadas de alisos y sauces de la misma manera que en China oriental, Siberia meridional o Europa caducifolia, siendo dichas especies únicamente arbustos bajos en Norteamérica, en donde la vegetación riparia está dominada por sicómoros, arces, álamos, liquidámbares, hicorias, cipreses calvos y olmos. Un ejemplo de la vegetación japonesa de ríos y lagos lo constituye el lago Yumoto, a 1,524 metros sobre el nivel del mar en las montañas Nikko, en el centro de Honshu. Ahí, el bosque está compuesto principalmente de falso abeto japonés septentrional (Tsuga diversifolia); abedúl de Ermann (Betula ermannii); abetos (Abies); pinabetes (Picea); nogal alado (Pterocarya); árbol katsura (Cercidiphyllum) y serbal (Sorbus); bajo la densa sombra a la orilla del lago crecen formas enanas de azalea de  las Indias orientales (Elliottia paniculata); cornejo canadiense enano (Cornus canadensis); grandes masas de rododendro subalpino (Rhododendron degronianum); acebo (Ilex rugosa); cletra (Clethra canescens); ginseng japonés (Panax japonicus), especies de moras azules enanas comunes a todos los países templados del Hemisferio Norte, así como los siempre presentes bambúes.

Falso abeto japonés septentrional (Tsuga diversifolia).
Abedúl de Manchuria (Betula dahurica).
Abeto de Maries (Abies mariesii).
Acer tschonoskii.

El estrato arbustivo es sumamente contrastante entre ambas regiones aquí analizadas. En todas la regiones boscosas caducifolias norteamericanas existe un ensamblaje arbustivo muy rico en laureles de montaña (Kalmia), bananas de pradera (Asimina), rosales (Rosa), tejocotes o espinos (Crataegus), bayas rojas (Gaylusaccia), arándanos (Vaccinium) y briofitas (Lycopodium); en el Japón, en cambio, el suelo está cubierto por numerosas especies de bambúes que, a pesar de calificárseles como “enanos”, en realidad son bastante altos, midiendo en promedio entre 90 cm y 1.80 m. de estatura, distribuidos en numerosos géneros tales como Pseudosasa, Sasa, Sasaella y Semiarundinaria, por lo que el suelo es sumamente monótono y poco interesante en fisonomía; ésto trae como consecuencias que los arbustos sean inexistentes excepto en caminos muy transitados, claros boscosos y las orillas de ríos y lagos, y que, además, muchas plantas japonesas tengan hábitos trepadores a fin de llegar a la luz del sol, de modo que los árboles están cubiertos muy frecuentemente de lianas y enredaderas hasta la punta de la copa, las cuales crecen con profusión tropical. Lo denso del crecimiento de los bambúes  también hace virtualmente imposible el tránsito a pie por los bosques templados deciduos japoneses.

Falso abeto japonés meridional (Tsuga sieboldii).
Acer micranthum.
Alerce japonés (Larix kaempferi).
Serbal coreano (Sorbus alnifolia).

La vid silvestre crece en Hokkaido y en las montañas de Honshu con tres especies (Vitis coignetiae; V. ficifolia y V. flexuosa) a tamaños poco frecuentes en las especies americanas, aún en el clima óptimo del Valle de Ohio, la Altiplanicie de Alleghany o el bajo Mississippi. El kiwi duro (Actinidia arguta), de frutos pequeños, ácidos y apreciados por los japoneses, quienes lo venden y degustan cuando aún está inmadura, trepa hasta lo ás alto de los árboles, mientras que existen arbustos trepadores como la viña hortensia (Schizophragma hydrangeoides) y la hortensia trepadora (Hydrangea petiolaris) de 18 a 24 metros de largo que no tienen paralelismo alguno en Europa o América del Norte. La glicinia es una enredadera representada en el oriente norteamericano, aunque ahí nunca es una característica conspicua de la vegetación, como si lo es en Japón a través de la especie Wisteria floribunda; la parra virgen orientral (Parthenocissus tricuspidata) y la hiedra venenosa asiática (Toxicodendron orientale) son capaces de trepar hasta 30 m. o más de longitud por encima del suelo, pero son elementos bastante menos comunes en Asia Oriental de lo que sus parientes americano son en el Nuevo Mundo.

Zelkova japonesa (Zelkova serrata).
Falso ciprés Sawara (Chamaecyparis pisifera).
Fresno de Manchuria (Fraxinus mandshurica).
Cedro rojo japonés (Cryptomeria japonica).

Pese a la mayor riqueza florística y, en especial, en especies arbóreas, proporcional del Japón (y de todo el resto del Asia Oriental templada), con respecto a la de Norteamérica del Este, ésta última región posee los ejemplares caducifolios de hojas anchas más robustos, altos y de porte más noble y elegante de entre todas las regiones de clima templado, lo cual ha tenido y tiene profundas implicaciones en materia de aprovechamiento forestal y hortícola, y que ha posicionado a esa región del Mundo como una de las mayores tres potencias del orbe (junto a Rusia y el Brasil) en aprovechamiento de sus recursos silvícolas.

Fresno japonés (Fraxinus lanuginosa).
Ciprés hinoki (Chamaecyparis obtusa).
Magnolia estrella (Magnolia stellata).
Arbovitae japonés (Thuja standishii).

Son cinco las especies de magnolias que habitan los bosques templados deciduos japoneses; comparadas con sus símiles americanas, llegan a una latitud superior (en dos casos) que ellas, alacanzando no sólo el extremo norte de Hokkaido, sino incluso los dominios rusos de las islas Kuriles y Sajalín; sin embargo, lo verdaderamente distintivo de ellas es que mientras que en los Estados Unidos son un género predominantemente del sureste, con una presencia escasa y simbólica en Nueva Inglaterra, en Japón constituye, especialmente en su mitad septentrional, un elemento de la vegetación forestal muy importante y evidente en el paisaje.

Arce hojas de carpe (Acer carpinifolium).
Torreya japonesa (Torreya nucifera).
Magnolia hojas de sauce (Magnolia salicifolia).
Pino cola de vaca (Cephalotaxus harringtonii).

De estas, la mayor, más importante e imponente es la magnolia japonesa de hojas grandes (Magnolia obovata), la cual tiene ciertas reminiscencias de la magnolia sombrilla (Magnolia tripetala) de Norteamérica. Se trata de un habitante de suelos ricos mésicos, así como de aquellos aluviales de mayor humedad pero que no se inundan en ninguna época del año, en valles y pendienes de colinas o  montañas, desde el nivel del mar en el norte hasta por encima de los 610 metros desde Honshu hacia el sur. Es un árbol de mediano a grande, de entre 15-30 m de altura. Es una especie muy tolerante al frío, la de mayor resistencia en todo su género, y requiere de inviernos severos para prosperar.

Aliso japonés (Alnus japonica).
Mirto crespón (Lagerstroemia subcostata).
Picrasma (Picrasma quassioides).
Magnolia Oyama (Magnolia sieboldii).

Es una de las mayores y más hermosas magnolias caducifolias; en el Otoño temprano, cuando sus conos de fruto, que llegan a alcanzar más de 16 cm de largo, y de brillante color carmesí, sobresalen en sus ramas; posee un hábito o forma de crecimiento abierta,con ramas lagas extendidas e irregularmente contorsionadas cubiertas, al igual que el tronco, con corteza pálida y lisa. Las hojas, a diferencia de las de las espeices americanas, no se conglomeran tanto al final de las ramas florecientes, sino que estáns dispuestas distantemente en las ramillas; las hojas alcanzan de 24-28 cm de largo y de 14 a 18 cm de ancho; por encima son verde claro brillante, y por debajo azul acero pálido o casi plateadas, y cuando son alzadas pro el viento le dan al árbol una apariencia jovial y entusiasta. Las flores son de 12 a 14 cm de diámtro al estar expandidas, con bellos pétalos blanco cremoso y filamentos escarlatas brillantes, aparecen en Mayo y Junio, después de que las hojas están desarrolladas casi por completo, y son muy fragantes.

Arce rojo corteza de serpiente (Acer capillipes).
Pino sombrilla japonés (Sciadopitys verticillata).
Árbol dle sebo (Triadica sebifera).
Falso arbovitae (Thujopsis dolabrata).

La segunda gran magnolia nipona es la magnolia del norte del Japón (Magnolia kobus), una especie mediana de 21 a 24 m. de altura, aunque sólo suele alcanzar 15 m. en las montañas de Honshu. Tiene un tronco recto de 60 cm de diámetro con corteza oscura y ligeramente agrietada. Las ramas son cortas y delgadas, y conforman una copa piramidal que se vuelve redondeada a medida que el árbol va llegando a su tamaño final. Las ramillas son más delgadas que aquellas de la mayoría de las especies de magnolias, y están cubiertas por una corteza de color castaño rojizo oscuro; las flores aparecen a mediados de Mayo antes que las hojas, desde capullos agudos de poco más de 2 cm de largo y protegidos por pelillos largos, gruesos y apelmazados. Las hojas son obovadas, y se estrechan gradualmente por abajo, contraídas abruptamentre en el apex (lugar donde la hoja se reune con la ramilla), de colo verde azulado, y más pálidas por encima que por debajo. Es muy común en Hokkaido, y bastante más rara en el resto del archipiégalo, habitando terrenos pantanosos y zonas ribereñas.

Árbol del sebo (Neoshirakia japonica).
Arce de Honshu (Acer rufinerve).
Prunus speciosa.
Arce hoja de tejocote (Acer crataegifolium).

El resto de las magnolias nativas son arbolillos bajos que ocupan un estrato inferior o arbustivo. La primera de ellas es la magnolia hojas de sauce (Magnolia salicifolia), común en Honshu entre los 610 y los 915 metros sobre el nivel del mar, de corteza pálida y  lisa, hijas obovadas, agudas, gradualmente estrechadas o raramente redondeadas en la base; poiseen una deliciosa fragancia a anís cuando se les roza o pulveriza, el mejor olor entre todas las magnolias. Es una planta amante de la humedad, pues crece en tierras bajas húmedas, preferentemente a lo largo de cuerpos permanentes de agua; por otra parte, la magnolia Oyama (Magnolia sieboldii), mide entre 5-10 m de alto, las flores blancas, son únicas entre las magnolias al abrirse en Verano, no en Primavera; muy tolerante a las heladas y el frío, es cultivada como ornamental hasta el sur de Finlandia. Por último, la más pequeña de las magnolias japonesas, la magnolia estrella (Magnolia stellata), apenas mide entre 1.5 y 2.5 m de alto; está estrechamente relacionada con la magnolia del norte de Japón o kobushi (Magnolia kobus); habita en el centro de Honshu, a altitudes de entre 50 a 600 mmetros sobre el nivel del mar en hábitats pantanosos, inundados parcialmente en alguna parte del año. Sus flores blancas en forma de estrella le dan su nombre, y poseen doce pétalos blancos.

Cerezo coreano (Prunus maximowiczii).
Avellano de invierno (Corylopsis pauciflora).
Arce de Manchuria (Acer ginnala).
Parabenzoin praecox.

Uno de loa árboles más originales, vistosos, mayores e interesante del Japón es sin lugar a dudas el árbol katsura (Cercidiphyllum japonicum) el cual, más que cualquier otra especie, le da a los bosques de Hokkaido su peculiar apariencia y carácter. Habita suelos profundos y ricos en materia orgánica, de humedad media, en pendientes de colinas, pero sube a las laderas medias y elevadas de las montañas en Honshu, Kyushu y Shikoku, en donde es menos abundante; en dichos suelos la densidad del dosel boscoso junto con la cerradísima cubierta de bambúes previenen efectivamente la evaporación de la más mínima humedad por parte del sol. Es una especie de elevada estatura, entre 30-40  m, con un tronco recto que puede tener un diámetro a la altiura del pecho de 80 a 120 cm, y que está libre de ramas en  los primeros 15 m. de altura. El tronco es de color castaño pálido, profundamente fisurada y rota en estrechas grietas; las ramas superiores orientadas hacia arriba, las inferiores pendulares o colgantes, así como las hojas, parecidas a las del duraznillo (Cercis canadensis), le dan un porte muy parecido a la del árbol del gingko desde cierta distancia. La madera, de color amarillo claro, ligera y suave, parecida a la del liriodendro, es usada para acabados interiores para hogares y cajas; los nativos Ainu de Hokkaido hacían sus canoas de los troncos ahuecados.

Acer diabolicum.
Enkianthus perulatus.
Árbol mochi (Ilex integra).
Zumaque chino (Rhus chinensis).

Hay pocas especies generadoras de frutos comestibles (nueces, hayucos, bellotas y castañas) en los bosques japoneses a comparación de Norteamérica oriental, de entre ellas, las más comúnes son las hayas y los robles. Las dos especies de hayas nativas son quizá los árboles más comunes en todos los sistemas montañosos desde Honshu hasta Kyushu, y pueden formar rodales puros por varios kilómetros como lo hace el haya europea en la Europa caducifolia; la primera, el haya japonesa (Fagus crenata) (buna, en japonés), aparece principalmente en los bosques de Nihonkai (el Mar del Japón, en japonés), gracias a las abundantes nieblas traídas por los vientos del Oeste cargados de humedad de dicho mar, desde el nivel del mar en la península de Oshima (en el sur de Hokkaido) hasta la península de Osumi, en el sur de Kyushu, en donde aparece únicamente aislada por encima de los 1400 mestros sobre el nivel del mar. Es un habitante de los suelos mésicos de migajón o arena profundos y ricos en nutrientes que alcanza hasta 35 m. de alto y 2 m. de diámetro a la altura del pecho; la abundancia de ejemplares imponentes se debe a la poca predilección de los japoneses por su madera, a diferencia de lo que ocurre en Europa o los Estados Unidos. El segundo tipo de haya,  llamada kurobuna (haya negra) o inubuna (haya canina) en japonés, corresponde a la especie Fagus japonica, es un árbol dominante de 25 m de alto en promedio sobre todo en el lado de Taiheiyo (el Océano Pacífico), en donde es común incluso en alturas de 600 metros sobre el nivel del mar o algo menores desde el norte de Honshu hacia el sur; posee un hábito con múltiples troncos, cuya corteza es gris negruzca en ejemplares maduros y gris pálido en aquellos jóvenes, además de que tolera mejor el calor y la sequía que el haya japonesa. Ambas hayas se asocian con robles, árbol katsura, abedúles, falsos abetos, tilos, pinabetes, abetos, arces, olmos, magnolias, nogales alados y árbol espinoso del aceite de ricino.

Álamo japonés (Populus tremula var. sieboldii).
Acer nipponicum.
Salix acutifolia.
Acer amoenum.

El único representante del género Castanea en las islas es el castaño japonés (Castanea crenata), un árbol bajo de no más de 10-15 m. de alto que compone el estrato arbóreo bajo de los bosques desde las montañas de Kyushu y Shikoku hasta Hokkaido, apenas por arriba del nivel del mar. Pese a que sus castañas son las de mayores dimensiones entre todos los castaños del mundo, son inferiores en sabor a los marroni del castaño europeo (Castanea sativa) o a las pequeñas castañas de la especie americana. Como su pariente cercano, el castaño chino (Castanea mollisima) es comúnmente afectado por la roña del castaño (Cryphonectria parasitica), pero rara vez le es mortal, pues ha convivido con la enfermedad por millones de años; fue a partir de una serie de castaños japoneses importados como ornamentales al distrito del Bronx en la ciudad de Nueva York en 1904 que contenían esporas de la roña asiática que afecta a este género que comenzó su expansión por tierras norteamericanas, reduciendo a la extinción funcional a la especie nativa, una de las especies clave de los bosques de dicha latitud.

Chopo de Manchuria (Populus suaveolens).
Salix caprea.
Carpe japonés (Carpinus japonica).
Arce Nikko (Acer maximowiczianum).

Existen seis especies caducifolias nativas de roble, de las cuales cuatro pertenecen a la sección de los robles blancos (Quercus) y dos a la sección Cerris, exclusiva del Viejo Mundo y emparentados con muchos robles en el sureste de Europa y el Medio Oriente. El más conocido en Occidente es el roble imperial japonés (Quercus dentata), conocido en japonés como kashiwa, un árbol que pese a que llega a los 20-30 m de alto en promedio con un diámetro de su tronco de 1 m. resulta ser un roble de copa irregular y desgarbada en su madurez, siendo sólo elegante en su juventud. Sus hojas, de profundos y redondeados lóbulos, miden entre 10-40 cm de largo y 15-30 cm de ancho, lo que lo hace parecer un roble carballo (Quercus robur) de hojas gigantescas, y que son usadas para envolver pasteles dulces de arroz llamados Mochi. En el centro de Honshu y el sur sólo se encuentra en montañas, no siendo muy común, pero en el norte de la isla principal y en Hokkaido aparece frecuentemente en pendientes de grava secas o seco-mésicas, desde los 600 m hasta el nivel del mar. Para ser un roble blanco, la corteza es sumamente oscura, con placas regulares similares a las del roble castaño (Quercus prinus) del oriente estadounidense. La madera, quebradiza, es considerada inservible, mientras que la corteza es valorada en la industria curtidora.

Glicinia (Wisteria floribunda).
Viña de la gloria escarlata (Vitis coignetiae).
Kiwi duro (Actinidia arguta).
Parra virgen orientral (Parthenocissus tricuspidata).

En la isla de Honshu, así como en las dos islas meridionales, el roble más común es el blanco oriental (Quercus aliena), sumamente parecido a su pariente y conespecífico (que vive en el mismo hábitat), el roble de Mongolia (Quercus crispula); es uno de los pocos robles japoneses de noble porte, de 30 m. de alto en promedio y 1 m de diámetro en su tronco, el cual es recto, fisurado de color gris-marrón; la copa es ovalada estrecha en situaciones boscosas; las hojas, obovadas u oblongas, de 10-20 cm de largo y 5-14 cm de ancho, con pequeños dientes poco pronunciados, de color verde claro por encima y típicamente gris-blancuzco o plateado por debajo. Habita suelos seco-mésicos o mésicos arenosos, de migajón o de grava entre los 500 y los 1400 metros sobre el nivel del mar. Sus hojas adquieren un color otoñal bastante destacable, que va del amarillo brillante al bronce o al rojo bermellón.

Hiedra venenosa asiática (Toxicodendron orientale).
Vide trepadora (Vitis flexuosa).
Hortensia trepadora (Hydrangea petiolaris).
Vitis ficifolia.

En el centro de Hokkaido, así como de manera menos conspicua en el resto de Japón, el roble de Mongolia (Quercus crispula) forma una parte considerable de la cubierta forestal; es la especie de roble japonés con la distribución más septentrional, llegando hasta las islas Kuriles; en Honshu, es especialmente común en las montañas Nikko, en el centro de la isla, en donde habita laderas montañosas secas o seco-mésicas; en contraste, en el norte se le ve preferencia por valles y planicies, tierras bajas cercanas a riberas. Las hojas son obovada su oblongas, irregularmente aserradas, con dientes prominentes lobulados con punta aguda, y se parecen en color y textura a las del roble albar (Quercus petraea) de Europa. La corteza es pálida, aunque a veces es oscura, así como escamosa. En condiciones favorables se alza hasta los 30 m. de alto, con troncos de entre 90 a 10 cm  de diámetro, por lo que, aunado a su hábito recto, son magníficos para la producción de madera fina en tablones.

Viña hortensia (Schizophragma hydrangeoides).
Kudzu (Pueraria lobata).
Viña de plata (Actinidia polygama).
Clematis otoñal (Clematis terniflora).

El cuarto roble blanco japonés, roble de hojas aserradas (Quercus serrata), llega tan al norte como los alrededores de la ciudad de Sapporo a nivel del mar, y hacia el sur en las montañas por encima de los 914 metros sobre el nivel del mar, sobre suelos secos, seco-mésicos y mésicos, y es probablemente la especie arbórea más ampliamente distribuida de las islas niponas. Mide entre 20 y 30 m. de altura, con hojas estrechas obovadas o lanceoladas agudas, aserradas, y pálidas o casi blancas por debajo, de 2 a 8 cm de largo. Como muchos robles americanos, se encuentra una gran variedad de tamaño entre los individuos, hallándose en forma arbustiva en zona salpinas. Es utilizado para el cultivo de hongos shiitake, muy apreciados en la gastronomía japonesa, así como para madera de construcción y leña.

Vid de Amur (Vitis amurensis).
Madreselva japonesa (Lonicera japonica).
Schisandra repanda.
Smilax china.

De las dos especies de la sección Cerris, la menor es la de roble dientes de sierra (Quercus acutissima), ampliamente distribuída por Asia oriental desde Japón hasta el norte de  la India, es una especie común en suelos secos cerca de la costa a una latitud algo más al sur de la ciudad de Yokohama, hasta las montañas del centro y el norte de Honshu. Es un arbolillo de 6 a 12 m de altura, con un tronco delgado y negro, así como hojas lustrosas verde oscuras oblongas agudas con dientes gruesos; parece ser una especie pionera de sitios perturbados, pues brota en grandes números en claros, tierras baldías y zonas recientremente quemadas; debido a su pequeño tamaño, sólo es aprovechado para hacer carbón vegetal. El segundo roble nativo de esta sección es una especie de porte mucho más noble, el roble-alcornoque chino (Quercus variabilis), el cual es la especie más común (junto al roble blanco oriental) en Kyushu y Shikoku, llegando por el norte hasta Honshu septentrional, y es abundante especialmente en las montañas occidentales del Mar del Japón. De rectos troncos, entre 90 y 120 cm de diámetro, y una altura de 25-30 m en promedio, cubierto con una corteza gruesa, pálida y acorchada, es usada con el mismo propósito para el que se usa en Occidente el alcornoque (Quercus suber); las hojas son oblongas-ovales, con puntas destacadas, y menos toscamente dentadas que en el roble dientes de sierra, verde oscuras lustrosas por arriba y pálidas casi blancas por debajo. Es un roble de situaciones húmedas, en suelos mésicos o aluviales, y a lo largo de zonas ribereñas. Es conocido localmente como KorukukunugiWatakunugi.

Toxicodendron sylvestre.
Trepadora de invierno (Euonymus fortunei).
Ampelopsis glandulosa.
Ampelopsis glandulosa.

Dentro de la familia de los nogales (Juglandacea), tenemos tres géneros en Japón: Juglans (nogales), Pterocarya (nogales alados) y Platycarya (nogal espiga), los dos últimos nativos exclusivamente del Hemisferio Oriental. La especie nativa de nogal, el nogal blanco japonés u Oni-gurumi (Juglans ailantifolia), un árbol del bosque caducifolio templado muy común en Hokkaido y las montañas del resto de las islas. Como especie silvícola es mucho menos usada que el nogal negro americano o el nogal de Castilla europeo, pues generalmente sólo mide 20 m. de alto (rara vez 30 m). Es un árbol de ramas anchas, par ecido al nogal blanco americano (Juglans cinerea) en hábito y en el color de su corteza ag rietada y pálida, así como en la cubierta poubescente de las ramas jóvenes, en la superficie inferior de las hojas y en el fruto; las nueces están dispuestas en largos racimos, y se parecen a los de la espeice europea más que a las de las espeices americanas, las cuales están profundamente esculpidas en fisuras estrechas,  mientras que la superficie de la nuez japonesa es pareja, o a veces más o menos manchada; tiene una punta en el apex con suturas en forma de ala, de 4 centímetros de largo y dos y medio centímetros de ancho y sabor parecido al de la nuez de Castilla; puede producir frutos viables en condiciones más frías que la especie europea y medioriental.

Amana edulis.
Anemone flaccida.
Angélica gigante (Angelica gigas).
Arisaema sikokianum.

Pterocarya, el curioso género con hojas bastante parecidas a las de las hicorias (Carya), y espinas largas delgadas de pequeños frutos duros en forma de nueces, aparece en Japón con una sola espécie, el nogal alado japonés (Pterocarya rhoifolia) es un árbol de explotación silvícola grande e importante; aunque presente en todas las islas, crece a su máxima expresión en el norte, como en el monte Hakkoda, en el extremo septentrional de Honshu, sobre laderas montanas entre los 762 y los 1219 metros sobre el nivel del mar en suelos mésicos y, junto a las hayas negras y japonesas, es el árbol caducifolio más grande de la región, alcanzando 24 m de altura y 76 cm de diámetro en el tronco. Es un árbol de copa ancha con ramas gruesas que forman un ángulo recto con respecto al tronco o tallo y que forma una corona densa de hojas. En el invierno se le reconoce por sus ramillas anaranjadas y capullos recios y agudosde 1.5 cm de largo. Las hojas son compuestas, pinnadas de manera desigual, de 17 a 22 cm de largo y 9 a 13 cm de ancho, con petiolos gruesos y peludos y seis o siete pares de hojas simples laterales agudas, desigualmente redondeadas en su base, de punta larga, finamente aserrada y verde amarillenta. La madera es suave, blanca, muy ligera y de patrones rectos, muy parecida a las de algunas especies de pino.

Camelia común (Camellia japonica).
Cardiocrinum cordatum.
Arisaema thunbergii.
Disanthus cercidifolius.

El nogal espiga (Platycarya strobilacea) es un habitante de bosques mixtos mésicos de pendientes y laderas montañosas, a veces sobre suelos calizos entre los 400 y los 1400  metros sobre el nivel del mar; es una especie arbórea más bien característica del sur nipón, y que llega hasta el centro de Honshu; se distingue por sus  curiosas cabezas de frutos en forma de cono amarillo-anaranjado y hojas compuestas pinnadas con puntas muy agudas, cada una con 3 a 4 pares de hojas simples. Alzanza hasta 15 m. de altura en promedio, pero en las montañas de Kyushu puede llegar hasta los 20 m, desarrollando un hábito elegante con su copa redondeada y estrecha.

Epimedium grandiflorum var. thunbergianum.
Arisaema yamatense.
Camelia sasanqua (Camellia sasanqua).
Fallopia sachalinensis.

Un habitante muy peculiar de las florestas de Japón (y en general de aquellas del Asia del Extremo Oriente) es el árbol espinoso del aceite de ricino (Kalopanax septemlobus), un representante templado de la familia tropical Araliacea y, por tanto, pariente de los bastones del diablo (Aralia spinosa) del sureste de Estados Unidos, la cual conserva esa fisonomía con sus hojas anchas, caídas, en forma de estrella palmeada con cinco o siete puntas y un tronco lleno de agudas espinas firmes, vagamente similares al tronco de una ceiba de los trópicos americanos. Árbol de gran estatura (30 m, con un tronco de 1-1.5 m de diámetro) y dominante en los bosques nipones, es pese a su aspecto tropical un habitante preferente de los climas continentales húmedos y subpolares de la isla de Hokkaido, llegando por las montañas hasta el centro de Honshu, aunque ahí no es común. En cambio, en el norte, es un componente forestal exedentemente común, resistiendo fácilmente temperaturas de hasta -40° C. La corteza es muy oscura, gruesa y profundamente fisurada, con ramas inmensas en posición casi de ángulo recto, que lo hacen parecer a lo lejos un roble que ha crecido en un pastizal abierto. Se mezcla sobre suelos mésicos o aluviales ligeramente más húmedos con tilos, nogales, magnolias, robles blancos, hayas, abedúles, arces, árboles katsura, palosfierros y carpes. Su madera es más bien dura, de patrones rectos y castaño oscura, con una superficie fina que al tacto recuerda al satín; en Hokkaido es muy utilizada y apreciada para la fabricación de muebles, libreros y para páneles de acabados de interiores para hogares.

Fritillaria verticillata var. thunbergii.
Geum pentapetalum.
Amapola de bosque japonesa (Glaucidium palmatum).
Hortensia de hojas grandes (Hydrangea macrophylla).

El género de los falsos castaños (Aesculus), pese a que cuenta con su máxima diversidad de especies en el oriente de América del Norte, en Japón está representado por un noble árbol, el falso castaño japonés (Aesculus turbinata) o tochinoki en japonés, natural de las montañas interiores de Honshu entre los 609 y los 914 metros sobre el nivel del mar, en donde individuos de 24 a 30 m de alto con troncos de 1.20 m de diámetro son muy comunes; de hecho, junto a las hayas, son los árboles de mayor tamaño en la isla central, en la que es muy abundante en la parte oriental, sobre todo en la región de Tohoku; el hecho de la existencia de ejemplares de gran altura y porte se debe tanto a su inaccesibilidad como a que la madera no es valorada en las islas. En hábito, así como en la forma, venación y color de las hojas el falso castaño japonés se parece al castaño de Indias de los bosques de Grecia y los Balcanes (ya cubiertos en este mismo blog), pero las flores de la especie asiática son  más pequeñas y de un color amarillo pálido, con pétalos cortos casi iguales entre sí, mientras que le fruto es liso, sin los pinchos que distinguen a los de la especie europea. El falso castaño japonés llega por el norte hasta el sur de Hokkaido cerca de Mororan, en las costas de la Bahía de los Volcanes, a nivel del mar; está generalmente distribuido a través de Honshu, Shikoku y Kyushu, ascendiendo en el sur hasta los 1219-1524 metros sobre el nivel del mar.

Hydrangea hirta.
Arbusto llameante (Euonymus alatus).
Orixa asiático-oriental (Orixa japonica).
Kerria japonica.

Japón y en general el Lejano Oriente es la tierra de los arces, y a ellos los bosques templados deciduos japoneses deben gran parte de su belleza, diversidad e interés. No hay menos de 20 especies distintas en el archipiélago nipón, frente a sólo 6 en la mitad oriental del subcontinente norteamericano; eso sí, ninguna de las especies japonesas crece tanto como para ser aprovechados en la industria maderera, ni pueden compararse en grandeza y masividad con las especies americanas, las cuales no tienen rival en cuanto a tamaño y hermosura por los arces de cualquier otra parte del Mundo.

Hydrangea paniculata.
Paris japonica.
Andrómeda japonesa (Pieris japonica).
Trillium camschatcense.

Algunos de los arces japoneses son muy comunes y forman parte conspicua del paisaje, mientras que otras son raras y están confinadas a regiones relativamente pequeñas. El más común de los arces japoneses, y el de mayor tamaño, es el arce amarillo (Acer pictum), llamado en japonés kaede itaya, y también conocido por su nombre científico como Acer mono. Es un arce de hasta 20 m de alto y 1 m de diámetro a la altura del pecho con copa elíptica oblonga similar a lejana vista a la del arce del azúcar (Acer saccharum); es uno de los árboles más abundantes de Hokkaido, y de amplia distribución no sólo en el resto de Japón (en las montañas), sino también en Corea, China y la región rusa del Amur. Posee hojas simples palmeadas con cinco o siete picos o lóbulos que se tornan dorados o rojizos en Otoño; aunque su contenido de azúcar es inferior a la de las espeices americanas, se produce jarabe de arce de la savia en el norte de Honshu (Tohoku) y en Hokkaido; además, su madera se utiliza para la fabricación de instrumentos musicales y en material decorativo como cabeceras para alcobas.

Rhaphiolepis umbellata.
Rhododendron degronianum.
Rosa japonesa (Rosa multiflora).
Rhododendron keiskei.

Un ejemplo de arce escaso es el arce de Miyabe o kurobi itaya (Acer miyabei), amenazado de extinción y el cual es endémico de Japón, en donde habita la isla de Hokkaido y el norte de Honshu. Es un árbol pequeño o mediano, de entre 10-20 m de alto y un tronco de entre 30-40 cm de ancho, con corteza gris castaña y hojas palmeadas con 5 lóbulos que hacen que las hojas se parezcan a las del arce real (Acer platanoides) de Europa y el Medio Oriente. Pese a que se usa como ornamental en regiones templado-frías del Hemisferio Norte, no es común en horticultura, ni siquiera en su país, lo cual sin duda se debe a su escasez y estatus de eszpecie amenazada. Está estrechamente emparentado con otro árbol mediano, aunque mucho más común en su hábitat nativo que éste: El arce común europeo (Acer campestre).

Rododendro coreano (Rhododendron mucronulatum).
Rosa japonesa (Rosa rugosa).
Árbol angélica japonés (Aralia elata).
Ampelopsis cantoniensis.

En los bosques de Hokkaido hay ocho especies de arces. Entre ellos, y el cual sólo crece en el norte y en lo más alto de las montañas centrales y sureñas está el arce candil (Acer caudatum), muy parecido al arce de montaña (Acer spicatum) de Canadá y Nueva Inglaterra; de hecho, algunos botánicos los consideran de la misma especie, y ven al arce candil como una raza o subespecie asiática del mismo; además de esta especie, es común en la misma área el arce de Manchuria (Acer ginnala), en donde crece en terrenos bajos húmedos, como las riberas de lagos y ríos; es un ornamental popular en Occidente por su deslumbrante follaje otoñal escarlata. También encontramos en Hokkaido al arce rojo corteza de serpiente (Acer capillipes) o hosoe kaede en japonés, de hojas delgadas y delicadas de lóbulos casi circulares, profundamente cortadas en los márgenes. En el monte Hakkoda, en el norte de Honshu, es extremadamente abundante entre los 610 y los 914 metros sobre el nivel del mar, en donde es un vigoroso arbusto o arbolillo entre 10-15 m de alto; su nombre común en occidente se debe a su corteza lisa, verde oliva con rayas verticales regulares y estrechas de color blanco y pequeñas lentejuelas castañas dispuestas de manera horizontal.

Viña chocolate de cinco hojas (Akebia quinata).
Calanthe sieboldii.
Orquídea dorada (Cephalanthera falcata).
Orquídea noble (Cymbidium goeringii).

En Hokkaido y en las montañas de Honshu, los arces más comúnes después del arce amarillo son el arce palmado japonés (Accer palmatum) (en japonés: Irohamomiji), y el arce “luna llena” (Acer japonicum) (nombre nativo: Hauchiwakaede), los cuales son además los únicos arces nativos plantados extensivamente por los japoneses con fines ornamentales. Ambos son arbolillos, nunca excediendo los 15 m de alto, y ambos varían visiblemente entre sus individuos en términos del tamaño, forma y corte de sus hojas; de entre los dos el follaje otoñal parece más brillante en el arce palmeado japonés, y ambos tienen como única ventaje frente a los arces americanos el retener sus hojas coloreadas por más tiempo que ellas, ello debido a que el otoño es un mes más tarde que en Norteamérica oriental.

Zapatillas de dama de Corea (Cypripedium japonicum).
Gastrochilus japonicus.

El arce hojas de carpe (Acer carpinifolium), llamado localmente chidorinoki, es un arce ampliamente distribuido, aunque raro; es de afiliciación sureña, creciendo en Honshu, Shikoku y Kyushu en bosques mésicos así como en zonas riparias de las montañas; es un arbolito de 10-15 cm de alto de copa redondeada y fácilmente identificable por sus hojas simples opuestas en forma de hojas de carpe, con el cual puede ser confundido. En cambio, Acer tschonoskii es una especie septentrional emparentada estrechamente con Acer micranthum (nombre en japonés: Kominekaede), al cual reemplaza en Hokkaido y en elevaciones más altas de las montañas centrales y meridionales; es común como arbusto o arbolillo por debajo de la sombra de los bosques de falso abeto japonés septentrional a orilla del lago Yumoto; posee ramillas rojo brillantes y hojas similares a las del arce rojo corteza de serpiente (Acer capillipes) en forma y corte, aunque en Otoño se tornan de un profundo escarlata. De distribución meridional son el arce de Honshu (Acer rufinerve), un árbol muy parecido en porte y forma de las hojas al arce de Pennsylvania (Acer pennsylvanicum) de los altos Apalaches y el noroeste estadounidense, con 8-15 m de alto y de hojas trilobuladas (ocasinalmente con cinco lóbulos, dos de ellos pequeños, uno a cada lado de la base), es del grupo de los arces “corteza de serpiente” y el más cultivado de ellos; su corteza es mejor descrita por su nombre local (Urihadakaede, o “”arce piel de melón”). También es común  desde Honshu hacia el sur el arce hoja de tejocote (Acer crataegifolium) (nombre japonés: Urikaede), el cual, evidentemente, tiene hojas muy parecidas a las de algunas especies de espinos o tejocotes, y que es uno de los más pequeños del mundo, no pasando de los 5-10 m. de alto.

Gastrodia elata.
Zapatillas de dama de flores grandes (Cypripedium macranthos).

Acer diabolicum está entre las especies menos conocidas en el Hemisferio Occidental o Europa, pero es más bien común en las montañas Nikko del centro de Honshu, con su copa redondeada y su tamaño pequeño de entre 6-9 m de alto, en hábito, forma de las hojas y apariencia general como el arce blanco europeo (Acer pseudoplatanus), con hojas color verde opaco de 10-12.5 cm de ancho y grandes samaras (frutos del arce, en forma de hélice de dos asas) de color castaño sucio cubierta en la base del fruto con pelillos finos urticantes; quizá su poco conocimiento en horticultura se deba a ser el menos visualmente atractivo de los arces japoneses. De la sección Negundo de los arces, con flores masculinas y femeninas en plantas separadas, así como hojas pinnadas, hay dos especies en Japón: El arce hoja de enredadera (Acer cissifolium) y el arce de Nikko (Acer maximowiczianum). El primero, de nombre nativo mitsudekaede, es común y ampliamente distribuido desde el sur de Hokkaido hasta Kyushu en las montañas; de baja talla (entre 5-10 m de alto), posee corteza lisa gris y hojas delicadas de verde claro que en otoño se tornan intensois colores dorados y anaranjados durante el Otoño tardío. El segundo es un árbol de porte más noble, entre 10 y 20 m de alto, de hojas trifoliadas, con corteza gris oscura o negruzca lisa o ligeramente fisurada y con distribución más meridional que el otro representante de la sección negundo en Japón (desde Honshu a Kyushu); en el Otoño las hojas se tornan rosadas o escarlata brillante por encima pero permanecen verde pálido por debajo.

Cyrtosia septentrionalis.
Trillium smallii.

El género Stewartia, cercanamente relacionado con el té (género Camellia) está representado en los bosques templados caducifolios de Japón por una espeice arbórea, la stewartia japonesa (Stewartia pseudocamellia), la cual es común desde el centro de Honshu hacia el sur, como en las montañas Hakone y Nikko, en donde se le encuentra entre los 610 y los 914 metros sobre el nivel del mar. Llamada en Japón natsutsubaki (“camelia del Verano”), la corteza es su punto más destacable, pues es roja pálida, muy lisa, y se pela en pequeñas hojuelas como en las especies del género Lagerstroemia (género de arbustos y árboles predominantemente tropical y confinado al Asia). Es de tamaño mediano, entre 10 y 15 m de alto, excepcionalmente hasta 18 m; las flores, parecidas a las de cuna camelia blanca, son menores y menos bellas que las de la especie americana, la stewartia de Virginia (Stewartia malacodendron), aunque mayores que las de la segunda especie norteamericana, la camelia de montaña (Stewartia ovata); es una especie de suelos orgánicos ricos con buen drenaje y humedad consistente a lo largo del año, sobre laderas montañosas orientadas al norte o al oriente; aunque de filiación meridional, puede sobrevivir hasta temperaturas de -30° C.

Lila asiática (Erythronium japonicum).
Trillium apetalon.

El mirto crespón (Lagerstroemia subcostata), es uno de los pocos representantes templados de su género; árbol mediano de entre 15-20 m de alto, comparte la afición que las stewartias por los climas templados cálidos, por lo que se le ve desde Honshu hacia el sur. Es un bello árbol ornamental por sus hojas que en Otoño se vuelven púrpuras y rojas intensas, mientras que en Primavera presenta grandes racimos de flores pequeñas blancas con tintes rosáceos y , como la stewartia japonesa, presenta una corteza lisa marrón-rosácea clara que se desprende fáxcilmente; es conocido por el nombre japonés de hyakujitsukou.

Orquídea soldado (Zeuxine strateumatica).
Lila de Kamchatka (Fritillaria camschatcensis).

En los bosque de Japón hay dos especies de tilos; ambos son muy comunes en Hokkaido, pero en el resto de las islas son relativamente raros, y están confinados a las pendientes montañosas de considerable elevación. El mayor de las dos, el tilo de Miquel (Tilia miqueliana) es un bello árbol, y frecuentemente alcanza los 30 m de alto con un tronco de entre 1.20-1.50 m. de diámetro en el centro de Hokkaido. Ya que sólo se le ve en bosques mésico enmedio de otros árboles, las ramas son cortas y la copa es oblonga y estrecha. La corteza, como la de todos los tilos está rota en surcos longitudinales, y es de color castaño claro o gris oscura, mientras que las hojas son triangulares anchas, similares a la del álamo negro de Norteamérica (Populus deltoides). La segunda especie, el tilo japonés (Tilia japonica), es una especie arbórea mediana de 20 m de alto en promedio y 1 m. de diámetro con la misma distribución que la del tilo de Miquel. Los nativos Ainu de Hokkaido utilizaban la fibra de la corteza para la confección de textiles; la madera es blanda y ligera pero con una durabilidad inferior, por lo que sólo se le utiliza para la fabricación de chapas, palillos, lápices y para el tallado en la artesanía popular del septentrión japonés. Como es el caso de los tilos en Europa, las fragantes flores atraen a las abejas, las cuales producen una miel de delicado sabor y exquisita calidad. La corteza es escamosa, verticalmente fina de color marrón oscuro; las hojas son muy similares a las del tilo de hojas pequeñas (Tilia cordata), en forma de un pequeño corazón redondeado.

Peonia de bosque (Paeonia obovata).
Lila oriental (Lilium longiflorum).

Sólo existen dos especies de fresnos en el Japón frente a las nueve que son nativas del oriente de Norteamérica, y sólo el fresno japonés (Fraxinus lanuginosa) es endémico a las islas. Éste es un árbol de la sección Ornus (o fresnos florecientes, debido a sus grandes racimos de florecillas en Primavera) y que cuenta con representantes sólo en el Viejo Mundo, común en los bosques de falsos abetos japoneses de las montañas de Honshu, desde donde se extiende hasta Hokkaido. Es un árbol esbelto, mediano, de 10-15 m de alto y tronco de 50 cm de diámetro, con ramas delgadas, rígidas y de color gris cenizo, capullos negros y hojas compuestas con cinco hojas simples ovaladas agudas y largas, con bordes ligeramente aserrados, y muy notables en Otoño debido al profundo color púrpura que toman; su nombre japonés es aodamo. Por otra parte, el fresno de Manchuria (Fraxinus mandshurica) también se encuentra en China, las Coreas y el Amur ruso; dentro del Japón se le encuentra en las montañas de Honshu y en Hokkaido, en donde crece a nobles dimensiones de 30 m de altura y 90-120 cm de diámetro en su tronco. En esta isla septentrional es muy abundante, y crece en tierras bajas cerca de los bordes de pantanos y ríos. Las hojas compuestas están en pares opuestos, con 7-13 hojas simples de 2-20 cm de largo. Está cercanamente emparentado con el fresno negro o de pantano (Fraxinus nigra) de Norteamérica, y a veces se le considera una variedad de dicha especie.

Sasa nipponica.
Semiarundinaria fastuosa.

En cuanto a los olmos, también la flora japonesa cede en diversidad a la oriental americana, pues ésta posee cinco especies (todas ellas endémicas) frente a sólo dos de aquella; esas dos especies son asiáticas continentales, y alcanzan en las islas niponas su extremo oriental de distribución natural. En Honshu no son comunes, y no forman parte destacada de la vegetación como en los Apalaches, el valle del río Ohio, Nueva Inglaterra o Europa, y sólo se les ubica entre los 914-1524 metros por encima del mar. No obstante, en Hokkaido, son  mucho más abundantes, y crecen tanto en las planicies ribereñas de suelos aluviales cerca del nivel del mar como en las colinas bajas sobre suelos mésicos, volviéndose un aspecto prominente del paisaje boscoso. La especie de la que se habla aquí, el olmo japonés (Ulmus davidiana var. japonica) es uno de los olmos más bellos e imponentes del Mundo; posee un hábito muy parecido al del olmo americano (Ulmus americana), con una altura media de 30-40 m y un tronco marrón grisáceo que puede estar libre de ramas por los primeros 15 m por encima del suelo. Las hojas son generalmente obovadas, de hasta 11 cm de largo y con una superficie rugosa por encima de la hoja, la cual retiene hasta bien entrado el Otoño, antes de que se tornen de un amarillo brillante.

Sinobambusa tootsik.
Pseudosasa japonica.

El segundo de ellos, el olmo de Manchuria (Ulmus laciniata) está presente en las montañas de Honshu, pero al igual que el olmo japonés, es en Hokkaido donde realmente abunda; habita desde el nivel del mar en el norte hasta los 700-2200 metros sobre el mar hacia el sur. Aunque alcanza una estatura de 20-27 m, raramente tiene su tronco un grosor de 50 cm de diámetro. Crece tanto en suelos aluviales como en bosques de valles y laderas mésicos en compañía de árboles como el falso castaño japonés (Aesculus turbinata), el árbol katsura (Cercidiphyllum japonicum) o el nogal alado (Pterocarya rhoifolia). Es parecido y está relacionado con el olmo de montaña (Ulmus glabra) de Europa, y su parecido con esa especie (así como su característica distintiva del resto del género) radica en sus hojas de peculiar forma, aserradas de manera tosca, frecuentemente entre 12-14 cm de largo, 6-8 cm de ancho, con tres lóbulos. Es de la dura corteza interior de este árbol que los Ainu tejen las bastas telas marrones de las cuales están hechas sus ropas típicas. El proceso para ello comienza con arrancar la corteza a principios de Primavera para posteriormente sumergirla en agua hasta que la corteza interior se separa de la exterior en largas tiras, las cuales son retorcidas por las mujeres en hilos, en donde ya están listas para su uso. La zelkova japonesa (Zelkova serrata), localmente conocida como keyaki, es quizá el árbol caducifolio nativo más grande del Japón, pues los individuos de 40 m de alto y entre 2.4-3 m de diámetro en el tronco no son poco comunes y, por ello y otras razones, es la especie maderera más importante para los japoneses. Ésta especie podría ser descrita como un haya (por la corteza parecida) pero con las hojas de un olmo. La corteza es lisa y pálida, como la corteza de un haya (de la especie que sea), y la copa densa y compacta sostenida por delgadas ramas es reminiscente también de dicho árbol, mientras que las hojas, que son grades, de punta aguda y obovadas, toscamente aserradas y de tacto rugoso en la cara superior, son como aquellas de un olmo.

Pleioblastus fortunei.
Sasa palmata.

Zelkova es un género que ya hemos explorado en este blog, y que consta de tres especies: Además de la que se habla aquí mismo, existe otra de distribución muy restringida en la isla griega de Creta, y la última está ampliamente distribuida y es común en los bosque templados caducifolios del Ponto Euxinio (norte de Turquía), las montañas del Cáucaso y el norte de Irán, en las faldas septentrionales de los montes Elbruz. Las flores son muy similares a las del olmo, y son dioecias (o sea, que sólo hay flores de un solo sexo en cada individuo), aunque rara vez también es monoicas (es decir, que las flores de ambos sexos están en un mismo ejemplar), y se producen cada Primavera en ramillas del año previo, las masculinas agrupadas en la axila (unión entre la rama y el tronco desde donde ésta nace) de las hojas más bajas, y las femeninas creciendo en solitario en la axila de las hojas superiores. La fruta es una pequeña drupa con una cubierta exterior membranosa o ligeramente carnosa y un endocarpo interno que contiene una sola semilla. Como sus parientes del Medio Oriente y Europa, es un árbol de suelos aluviales y riberas, aunque también puebla los valles y pendientes mésicas. Es una especie de climas subtropicales y templado-cálidos, que se halla en las laderas bajas y medias de las montañas de Honshu, Kyushu y Shikoku, en donde no sólo se cultiva extensamente como un apreciado ornamental, sino que su madera no tiene rival dentro de las islas debido a su dureza, elasticidad y durabilidad, tanto en el suelo como al exponerse al aire y los elementos. Es considerado el mejor material de construcción del Japón, y antaño muchas estrcuturas de hogares estaban hechos de ese material. Hoy en día es una madera cara usada para la manufactura de gabinetes, artículos pequeños y ebanistería, siempre a precios muy altos. Comparada con la madera del roble blanco americano (Quercus alba), la de la zelkova japonesa es compacta, duradera y muy ligera para su dureza.

Sasaella masamuneana.
Pleioblastus simonii.

Los haiku son poemas típicos japoneses cuyos temas versan exclusivamente sobre la Primavera y especialmente sobre su símbolo más prominente en las islas: Los sakura o árboles de cerezo japonés que florecen con sus delicados y bellísimos pétalos rosados. Dichas flores simbolizan en la poesía de los haiku la maravilla y la belleza de la vida, pero así mismo su fragilidad y brevedad. Esta concepción filosófica profunda sobre la transitividad y, por lo mismo, el enorme valor de la vida, fue el símbolo de la existencia de la casta guerrera noble del Japón, los samurai, cuya existencia marcada por el código de honor del guerrero (bushido) señalaba una vida dedicada al servicio, a su señor feudal (Daymio) y al honor que podía acabar brevemente, mas no sin antes dejar una estela de heroicos hechos, y de una vida hermosa que puede terminar en su suspiro enmedio de sangre, cual viento arrancando los pétalos del cerezo. Él siguiente es un ejemplo de haiku de Basho Matsuo, el más famoso poeta de la era Edo, y el poeta de haiku más conocido de todos los tiempos:

Una nube de flores de cerezo ;

La campana del templo,

¿Es Ueno? ¿Es Asakusa?

 

¡Cuantas muchas, muchas cosas

Me recuerdan

Estos pétalos de cerezo!

 

Un muy breve

Brillo de las flores en las copas de los árboles

En una noche alumbrada por la luna

 

Una encantadora noche de Primavera

De repente se desvanece mientras que nosotros

veíamos las flores del cerezo.

 

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4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. gatinha87 dice:

    Gran y excelente tema compañero, te luciste como siempre y sin duda no me arrepiento de haber vuelto porque es un honor leer sus temas. En primera instancia me saca de muchas dudas este tema y además refuerza la imagen que tenía sobre Japón, pues es común ver pinturas, grabados o dibujos sobre incandescentes colores sobre el paisaje por los árboles, además de que es increíble como en una isla tan “pequeña” pueda resplandecer tanta vida, en medio del mar, en medio de la nada y en medio de grandes placas tectónicas que que le brindan a Japón una ubicación geográfica peculiar.

    Por otra parte se me hizo demasiado interesante enfatizar en las expediciones que han hecho en Japón y como se equivocaron en clasificar ciertas especies, me parece además muy curioso el hecho de que la diversidad de especies sea comparable al de algunas zonas de país como la Sierra Madre donde tantas veces he tenido la oportunidad de atravesar y comprobar su diversidad, igualmente usted mencionó que un lugar en Ohio tiene incluso más especies que Japón, y una anécdota chusca que quería comentarle es que cuando leí la palabra “Ohio” lo leí mentalmente tal cual se oye debido a la confusión de leer sobre Japón, pensé que era una palabra japonesa pero cai de cuenta que se refería a EUA.

    Muy bello Japón, lástima que esté atravesado por tantas placas tectónicas, supongo que todo eso acabará en el mar dentro de millones de años aunque no dudo que surgan grandes zonas del pacífico hacia arriba en esa misma latitud y dentro de miles de millones de años sea una vasta y enorme zona boscosa.

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    1. oreomunnea dice:

      Gracias mil por leerme compañera, una vez más feliz de que hayas regresado a este espacio que comparto tan alegremente contigo, me alegro de que hayas gozado del tema y de que hayas aprendido a través del mismo.

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  2. gatinha87 dice:

    Por cierto, mil gracias por transportarme a mi infancia, en Sailor Moon me empecé a enamorar de Japón y su flora, recuerdo que cuando la temporada avanzaba y se situaban en otoño, salían árboles animados en tonos muy otoñales, y fue precisamente en Sailor Moon donde surgió mi curiosidad por los cerezos, incluso actualmente estoy viendo la serie y hace unos días eran colores otoñales y ahora salen cerezos primaverales. Gracias mil.

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    1. oreomunnea dice:

      A ti, Gatinha, son tan marcadas las estacion es allá que el orgullo de las mismas por los j aponeses llega a extremos absurdos como para que muchos de ellos afirmen que sólo hay estaciones bien definidas en su país, una gran ignorancia, aunque generada por la gran belleza natural que traen a las islas, saludotes amiga.

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