Crónica de un monstruo que quería vivir en mi cuerpo: Ansiedad

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Hola mis estimados lectores, vengo con un nuevo tema con el que muchos nos identificamos. Dicen que la gente que estamos “mal del techo” somos los más creativos, y la creatividad tiene un largo abanico de posibilidades y aptitudes: dibujo, baile, literatura, etc.

Voy a comenzar a decir todo aquello que experimentaba. Todo sucedió allá por el año 2007, era la época en la que yo ya estaba en la universidad y tenía unos 18 años aprox, y a mi por desgracia me hace daño el cambiar de ambiente, sobretodo cuando no me gusta.

Yo vivía tranquila y feliz cursando la secundaria y la preparatoria, tenía amigos y era sociable, incluso llegué a ser algo popular, mi mejor amiga y yo éramos las dos chicas güeras que parecían siamesas o cuatas. Todo era felicidad, pero había un problema: era ansiosa. No se manifestaba al máximo nivel aún, de hecho estaba dormida, sólo retumbaba cuando algo me inquietaba, me di cuenta que me estresaban cosas que a mis demás compañeros no, por ejemplo exponer, no disfruté tanto algunas cosas por ese miedo estúpido.

Lo de las exposiciones merece tema aparte porque pienso enfocarme en aquello que de  verdad  es el asunto de este tema. Pues bien, llegó el año 2005 y era la hora de decir adiós a la preparatoria donde tantos amigos había hecho, al lugar al que me acostumbré 6 años con una rutina maravillosa y al lugar que amé. 

Entré entonces a la universidad y me di cuenta que el ambiente no me gustaba. De ir en una escuela particular con gente fresa y de un nivel mas elevado, de pronto me encontraba en un lugar donde las chavas tenían otras costumbres por venir de más abajo en la escala social. Me empecé a aislar, no hablaba con nadie, me salía de clases para llorar intensamente porque no podía creer que la etapa mas hermosa de mi vida había acabado. Y es que yo soy asi, me apego demasiado a todo lo que me hace feliz, entonces empecé de pronto a experimentar síntomas alérgicos, se parecían al asma, recuerdo que respiraba muy rápido y a veces me agitaba tanto por hacer una actividad sencilla que de plano me salía de clases, yo en aquel entonces no sabía que me sucedía, sólo me asustaba, empecé a sentir incapacidad para ir a la escuela hasta que me fui alejando, me empecé a juntar con una chava con mis mismos gustos y era enfermiza y fragil como yo. En ese entonces yo no sabía usar las herramientas tecnológicas de aquel entonces (Messenger windows live), pero me salía de clases y esta chava me enseñó a usarlo y me obsesioné porque encontré refugio en eso, cada que me atacaba ese síntoma respiratorio me refugiaba en la computadora.

De pronto me salí de la universidad, esa escuela de la que no quería saber nada. Empecé a meterme a ondas emo y me asumí como un ser de oscuridad. Y así defino esa época de mi vida, si hiciera un libro a ese capítulo lo denominaría “Black Lady: Blackout”, como una villana de Sailor amoon que era dulce y tierna pero le hacen un hechizo y se vuelve una dama oscura llena de maldad pero con recuerdos de su benevolencia, hasta que le quitan ese hechizo con amor y vuelve a la normalidad.

De mi época oscura les contaré en otro capítulo. Me volví emo, me la pasaba en el metroflog y en el hi5, no me interesaba encontrar el amor, y me alegra que desde esa edad tan temprana yo haya sabido lo que quería de la vida: no deseaba tener novio, sentía profundo rechazo por cualquier cosa que fuera un hombre tocándome. Pues bien, me salì de la universidad, con conchudez un día sucedió este diálogo:

-Papá: Ya es agosto, ¿no piensas entrar a la escuela.? ¿A qué grado pasaste?.    -Yo: Bueno papi es que me salí.   -Papá: ¿cómo que te saliste? Eres una total decepción.

Mi papá se enojó, pero era manipulable y al ver que se iba azotando la puerta con su ira, sin hacer lo posible por ver que me pasaba o por qué me salía, respiré aliviada y me fui feliz a la computadora jaja. Si, ahora me río pero daría todo por volver el tiempo, en fin.

Mi alergia empeoró (en ese momento yo no sabía que padecía alergia) cuando mi gata murió y a los pocos meses adopté otro gato, cuando cumplió un año el gato tenía demasiado pelo y era muy largo, como si tuviera un ancestro persa, luego me pusieron aire acondicionado, al ver mi padre que me la pasaba encerrada en un cuarto de 44 grados, me lo isntaló y la alergia empeoró, pues yo al desconocer que era alergia me dormía de frente al aire acondicionado y con el gato bajo las cobijas, y cada día empeoraba más y yo ignoraba por qué. 

Empecé con hipocondria, me imaginaba lo peor, como cáncer de pulmón, efisema, epoc, etc. Lo peor es que esta época blackout de mi vida disparó miedos injustificados: tenía pánico a subirme a un bus por miedo a ahogarme, sentía que las paredes me iban a aprisionar y que una habitación atiborrada de cosas me quitaría oxígeno. Mi vida era un infierno, lloraba por las calles y callaba mi dolor, pero un día empecé a experimentar tanto miedo que lo comuniqué a mi madre y empezamos a pelear, abrí la puerta y me salí corriendo a la calle y ella fue atrás de mi y me dijo enojada que le parara o me internaba en un hospital psiquiátrico. Con esas amenazas me calmé y aprendí a reprimir aún más mi ansiedad.

Me daba cuenta que el miedo se iba cuando algo me hacía muy feliz, me obligaron a ir a Oaxaca y me opuse a viajar en Autobus, pero mis padres me obligaron, y cuando llegué a esa maravillosa ciudad mis males se fueron por completo, incluso fui a Monte Albán y sentí una vibra extraordinaria. Me daba miedo el camino, pero lo superé. Y asi fueron pasando los años, con ansiedad y alergias hasta que cumplí 24 años y murió mi gato, y debo admitir que estuve un año sin gato y fue el mejor de mi vida en cuanto a salud.

Desaparecieron mis síntomas alérgicos, respiraba perfectamente normal y podía incluso hacer una vida normal, y me volví a meter a la universidad que había abandonado hace años atrás, y juré acabar lo que había empezado alguna vez. Me validaron las materias del primer año, y con otra actitud y mentalidad y con un largo periodo de reflexión volví al lugar que me creó un infierno en el pasado, y adivinen…se convirtió en mi santuario, en mi lugar favorito, era otro ambiente, me fascinaba estar ahi al contrario de hace 7 años atrás.

Entonces empecé a atar cabos, me di cuenta que sin gatos me sentía espectacular y fue cuando Google me dio la respuesta: era alérgica a los gatos, los ácaros del pelo de gato empeoraban mi situación. Ya sabiéndolo, tomé precauciones. Eso si, unos meses antes de entrar a la universidad creia que me volvería loca, la ansiedad estaba muy fuerte, me daba miedo absolutamente todo. Pero cuando entré todo eso se fue, se esfumó. La ansiedad de subirme a un bus se manifestó el primer día que fui a clases y que aún recuerdo a la perfección, pero se esfumó al mes de enfrentar mi miedo. 

Y empezó una época genial de mi vida: estaba en un ambiente que amaba, con unos rumbos hermosos y llenos de árboles, con un hombre maravilloso que acababa de pedirme que fuera su novia, con un ambiente extraordinario en la universidad y empecé a ser feliz. Me gradué en el 2015, 10 años después de haber ingresado por vez primera, era tan exacto que lo sentí profético, si me hubieran dicho en el 2005 cuando entré a esa misma universidad que me graduaría 10 años después y que todo lo que tenía era una alergia leve, me hubiera reído y a la vez hubiera tomado precauciones con esa dolencia y seguro otro hubiera sido mi hoy. 

En fin, para resumir, la ansiedad volvió cuando hice el servicio en un lugar que odiaba, y estuve dos años con ansiedad hasta que decidí tomar terapia, pero eso va en otro capítulo. Hoy por hoy me siento plena y feliz, y este sitio se ha vuelto en mi catarsis. 
Les mando ánimos a todos lo que padecen Ansiedad, les apuesto que es un monstruo fácil de derrotar cuando dentro de ti vive un lobo guardián que cuida tu cuerpo y muerde a quien intente hacerle daño. Yo he decidio alimentar al lobo. ¿Y tú que decides, alimentar a tu lobo interior con terapia o hacer crecer al mosntruo? He elegido lo primero…

Gracias por leerme, su amiga Gatinha.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. oreomunnea dice:

    Hola de nuevo, compañera, pues tu relato me resultó impactante por las enormes dificultades y rezagos de todo tipo que pasaste por una de las enfermedades más comúnes de este siglo: La ansiedad y otros trastornos mentales, los cuales afectan a u na quinta parte de la población mundial; por desgracia, en México son muy poco comprendidos y menos tratados, lo cual genera deserción laboral y escolar, depresión, incapacidad mental y disfuncionalidad en las actividades cotidianas, lo cual limita muchísimo la capacidad de generación de ingresos de las érsonas que lo padecen, así como la calidad de vida de las mismas. Recibe mi mayor solidaridad, amiga, espero que la terapia o los medicamentos psiquiátricos te logren curar definitivamente, pues es un fardo muy pesado, y más enmedio de la incomprensión familiar por estos males.

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